Ciudad de México, 1992). Se enamoró de la tierra catalana a los dieciséis años, cuando se fue a vivir a Perpiñán y, animada por una acogedora familia local, decidió aprender de manera autodidacta lo que un día sería la lengua de su hogar y de sus dos hijos. Tras estudiar letras hispánicas y catalanas en París, completó un doctorado en Filología Hispánica en Barcelona, especializándose en poesía y teatro del siglo XVII.
